miércoles, 28 de marzo de 2018

La cara oculta de Aries



Su brusquedad. Teniendo la delicadez de un elefante en un almacén de porcelanas, tiene el don para decir cosas hirientes o comportarse como un bueno para nada. Y lo peor, es que no se da cuenta para nada. Incurable… 
Va con un Aries que entra sin mirar. 
Choca con un Cáncer asustado ante la idea que hará el ridículo. 

Su individualismo. Él, él, él. Es como decir que los deseos de los otros no le preocupan, no le importa. No hay tiempo para escuchar. ¡Cuestionarle ni soñarlo! 
Va con Géminis que cambia como respira. 
Choca con Piscis, el campeón de la empatía. 

Su lado “es sencillo, solo tienes que hacer esto”… eso les funciona. Para decir a los otros lo que deben hacer, es muy fuerte. Para aferrarse no hay nadie mejor. Molesto por los imprevistos materiales, se desmotiva rápidamente. ¿Quién hace todo el trabajo? 
Va con Leo quien tiene tendencia a hacer mucho ruido por nada. 
Choca con Capricornio quien les tiene terror a los sabelotodo. 

Su inconstancia. Cuando un proyecto o una persona le seducen, arremete. Y después nada más. Justo hasta el momento en que se entusiasma por otra cosa que va a llevar hasta el final, o no, si encuentra algo más interesante en otra parte. 
Va con Acuario igualmente imprevisible. 
Choca con Libra para quien las iniciativas carecen igualmente de supervisión. 

Su incapacidad para reconocer sus errores. ¿Fracasar él? Insoportable. Inconcebible. Porque es la culpa del otro, de las circunstancias, del tiempo… obviamente. Para salir sin mayor daño, hace bellas promesas, creyendo sinceramente que las va a cumplir (no se le puede quitar eso…), ¿después? Es otra historia… 
Va con Sagitario que habla mucho. 
Choca con Virgo que le hace poner los pies rápidamente en tierra. 

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