domingo, 15 de abril de 2018

Como saber si la meditación te esta sirviendo


Para quien medita dentro de la tradición budista la mejor forma de medir su progreso es analizar qué tanto en su vida cotidiana ha logrado entender y experimentar estas nociones, esto no sólo desde una perspectiva intelectual (se ha dicho con lucidez que el más grande reto del camino espiritual es trasladar las nociones del intelecto al plano de la experiencia).

 Un ejemplo, si un meditador ha practicado vipassana, entonces deberá de haber comprendido profundamente la impermanencia de todas las cosas por lo cual más que medir su capacidad meditativa con cuánto tiempo logra pasar sentado meditando en un estado de absorción, relajación, etcétera, podrá ponerlo a prueba en cómo reacciona ante los eventos cotidianos que para otras personas comúnmente suponen una afectación emocional. Un meditador no debe perder su ecuanimidad ante insultos, elogios o accidentes. 

Lo mismo aplica para la noción de la vacuidad o ilusión, si el mundo está vacío o es como un sueño, sería completamente contradictorio que un meditador tomara las cosas muy en serio y perdiera esta misma ecuanimidad reaccionando ante los sucesos contingentes. Cuando uno descubre que está soñando --lo que se conoce como un sueño lúcido-- entonces los objetos del sueño dejan de provocar aflicción, pierden, por así decirlo, su poder de causar sufrimiento ya que el soñador sabe que no existen más que como proyecciones de su mente. 


Ahora bien, esto es una manera de probar los resultados de la meditación para un budista, pero no todas las personas que meditan son budistas. El Dalai Lama y numerosos otros maestros han promovido la meditación incluso cuando se hace en un contexto secular, reconociendo que de todas maneras tendrá beneficios, si bien es probable que no sean tan profundos y transformadores para la mente. ¿Entonces cómo podemos medir el progreso de un meditador que no cree o que no conoce los fundamentos budistas? De la misma manera sólo que eliminando las tres nociones planteadas aquí: impermanencia, insatisfacción y vacuidad o no-yo). Así, podemos medir el progreso no tanto en el incremento de la concentración, la claridad de la mente o demás (todos los cuales son buenos aditamentos que existen en correlación a una transformación más profunda), sino en la ecuanimidad con la que una persona reacciona ante eventos cotidianos, algunos de los cuales pueden ser sorpresivos y aparentemente inconvenientes. Paz, tranquilidad, compasión, pero fuera del cojín.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Recent Post