viernes, 20 de abril de 2018

Las consecuencias de Mercurio en tu signo


Así pues Mercurio caracteriza la inteligencia del sujeto, la manera de utilizar el lenguaje para hacerse comprender claro, pero también y evidentemente, para hablar de sus emociones las más profundas, cernirlas, identificarlas y al final…¡nombrarlas! Siendo un planeta relativamente neutro, tiende a impregnarse de la influencia de los astros que le rodean en nuestro tema. Por ejemplo, Mercurio en conjunción con Júpiter en un tema particular reflejará una mente más bien optimista, atenta a las leyes, y como Júpiter amplifica generalmente todo lo que toca, un individuo beneficioso de este aspecto natal tendrá, ¡una mentalidad abierta!

Mientras que la luna representa la pequeña infancia (y la vejez), Mercurio caracteriza la adolescencia, la edad en la que nos adaptamos…pero también en la que encontramos a menudo dificultades…¡de comunicación! Mercurio expresa distintamente su múltiple naturaleza según si gobierna Géminis o Virgo. Mientras que en Géminis enseña, transmite y a veces se dispersa, en Virgo, analiza, diseca, racionaliza pero a veces también se pierde…¡en conjetura! En ambos casos, un mercurio bien aspectado fomenta los talentos de escritura, permite enseñar y dota de una mente viva, incisiva provista de un humor inenarrable pero, si se encuentra bloqueado por influjos contrarios, puede también conllevar trastornos del lenguaje, retrasos…mentales e incitar al sujeto a la manipulación y a la mentira.

Un mercurio en dificultad en el tema natal bloqueará los intercambios, frenará nuestros impulsos y perturbará nuestro espíritu…o nos desviará por atajos tanto invitándonos a usar nuestras facultades para ganar tiempo (pero ¿a qué precio?) como a incitarnos a perdernos…¡en los detalles! Así pues si un Mercurio bajo control favorece fuertemente el desarrollo mental, los estudios, las obras escritas, las negociaciones y más en general todas las actividades y dones que nos permiten relacionarnos con los demás y gozar de la sana efervescencia de nuestra materia gris, un Mercurio “que pierde el norte” puede precipitarnos en la más grande confusión o incitarnos a aprovechar…nuestras facultades para manipular el entorno y así conseguir nuestros fines…a veces más o menos sospechosos. Siendo el Dios de los comerciantes y de los ladrones, y debido a su doble naturaleza, Mercurio encubre tanto lo mejor… como lo peor.

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