sábado, 12 de mayo de 2018

8 Ideas escenciales para comprender la muerte según los budistas


Muchas dudas surgen al momento de enfrentar y comprender la muerte de un ser querido. Existen preguntas como por qué sucedió, cómo se pudo haber evitado y una serie de cuestiones sin respuesta que nos pueden torturar.


Sabemos que la muerte no es algo sencillo de aceptar, pero creemos que algunas lecturas pueden beneficiar su comprensión. Tal es el caso de El libro tibetano de la vida y de la muerte, del cual surgen las ideas que planteamos a continuación.


1. La muerte es parte de la realidad y no podemos evitarla. Ante ella tenemos dos opciones: evadirla o confrontarla. Al confrontarla, podemos reflexionar y trabajar en reducir al mínimo el sufrimiento que ocasiona.


2. Dado que la muerte es algo que no podremos evitar, no se recomienda preocuparse al respecto, pues en nada va a cambiar este hecho.


3. La muerte es como un cambio de ropa cuando la que usamos ya está vieja y gastada, pero no es un final definitivo.


4. Podemos prepararnos para una buena muerte si cultivamos la paz en nuestra mente y en nuestra manera de vivir. Si vivimos principalmente con emociones como el apego, la ira o el miedo o hemos llevado una vida violenta, podemos tener una muerte que no sea apacible.


5. De acuerdo con el budismo, el estado de nuestra mente al momento de morir tiene influencia en la reencarnación que podamos tener después. Sin embargo, esta reencarnación se determina también por fuerzas kármicas, y un karma virtuoso es una reencarnación feliz.


6. Encontrar un estado virtuoso de la mente al momento de morir puede conseguirse incluso si durante nuestra vida no fuimos necesariamente pacíficos. En ese momento se puede hacer un esfuerzo por encontrar esa calma. En caso de acompañar a familiares o seres queridos en el momento de su muerte, uno puede ayudarlos a conseguir ese estado de paz antes de morir con palabras de amor y calma.


 7. La meditación permite prepararse para una muerte pacífica, pues al meditar se entra en una especie de muerte en vida, y este estado de calma puede repetirse al momento de la muerte clínica. Así, quien medita puede aprovechar su muerte para alcanzar un estado espiritual superior.


8. Ante la muerte de otra persona, debemos ofrecer serenidad mediante una actitud de cariño y cuidado. Quien está moribundo debe ser concebido como un recién nacido que requiere ayuda para sobrevivir y sentir paz.

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