sábado, 2 de junio de 2018

Medita mientras camina y adelgaza tus emociones negativas


Para muchos es un tipo de Mindfulness que poder aplicar al día a día mientras ejercitamos nuestro cuerpo y relajamos nuestra mente a modo de meditación profunda.

Es posible que, en un principio, y con estas breves pinceladas, te pueda parecer algo confuso.

No obstante, te aseguramos que los beneficios son increíbles y que son muchos los atletas que ya lo aplican en su rutina diaria de trabajo.

Meditar mientras caminas, una práctica ancestral

Para este mundo moderno, nervioso y demandante, meditar de forma tradicional es casi imposible. ¿Cómo sentarnos si hay tantas cosas que hacer?

Es algo que, sin duda, le ocurre a mucha gente. Sin embargo, hay momentos en que somos conscientes de dos cosas:

- Necesitamos gestionar el estrés.
- Por otro lado, también sabemos que es necesario hacer algún tipo de ejercicio. ¡El sedentarismo nos quita la salud!
Así pues, ¿por qué no combinar ambas cosas? Estas dos cuestiones nos dan una idea de por qué ha adquirido su notable éxito el Breathwalk.

- Caminar mientras meditamos hunde sus raíces en la práctica del budismo zen kinhin.
- En Japón, por ejemplo, es común ver a grupos de personas caminando mientras otros los guían a través de un golpes de campana con el que marcan los tiempos.
- Esta práctica se centra, ante todo, en la respiración sincronizada y en esas zancadas regulares con las que aprender a vivir el momento presente mientras nos concentramos en el propio ejercicio.

Según nos explican antiguos escritos, el propio Buda tenía como costumbre andar por el bosque de forma relajada.

- Lo que hacía, en primer lugar, era sentarse unos minutos y meditar. A continuación, iniciaba la marcha. Según él mismo explicaba, lo que se cultiva sentado se aplica en la marcha.
- El simple hecho de caminar, de poner los pies en el suelo, de sentirlos aferrados a la tierra mientras nuestra mente se orienta sin pensar, nos invita ya a meditar casi de forma automática.

- Ahora bien, para lograrlo de forma auténtica es necesario que aprendamos a respirar.

Nos pondremos ropa cómoda y zapatos cerrados, que nos protejan bien los pies.

Antes de iniciar nuestra marcha, nos sentaremos 5 minutos. Colocamos las manos sobre el pecho y respiraremos hondo.
Sentiremos cómo pecho se expande. Contendremos ese aire 10 segundos, y después, exhalaremos en profundidad.
Repetiremos este ejercicio varias veces. A continuación, ya estaremos listos para empezar a caminar.

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