miércoles, 4 de diciembre de 2019

3 Acciones toxicas que dañan a tu pareja según el Budismo y como combatirlas

Hablamos de aquello que arrastramos desde hace mucho tiempo, que hacemos de forma automática, sin pensar, y que sin embargo termina generando una y otra vez los mismos problemas.

La codicia
El deseo de estar cerca, de querer "más" con el otro, de cumplir ciertas metas que se supondría que una pareja debería alcanzar, puede llevar a un amor apegado, controlador y poco libre. En general, esto puede tener que ver con las propias inseguridades e incluso con ideas preconcebidas sobre cómo debería ser una relación de pareja que no hacen más que presionar a uno mismo y al otro.

La ignorancia
La ignorancia aparece en las relaciones cuando siempre hay otras cosas que nos distraen, alejan o distancian de la importancia del vínculo con el otro.

El odio
Aunque pueda parecer contradictorio, el odio puede confundirse erróneamente con el amor. Hay parejas que terminan viendo al otro como un enemigo y, aun así, no quieren separarse. Son los casos en que se producen dinámicas de enojo, resentimiento, ira, miedo, control, discusiones constantes, etc. Lo sorprendente es que muchas parejas permanecen en esta lógica de maltrato mutuo y hacen de eso la mecánica de la relación misma.
Antídotos
- Mindfulness o atención consciente para conectarnos con el presente y entender cuánto mal nos generan esos patrones inconscientes y "venenosos" a la hora de relacionarnos.

- Convertir los obstáculos en el camino. Darnos cuenta de la existencia de estos venenos es el primer paso para empezar a crear hábitos de relación más saludables. Preguntarnos desde dónde estamos hablando, sintiendo o pensando nos ayudará mucho.

- Volver a la base. ¿Por qué se eligieron? Cultivar la generosidad, la gratitud, la compasión y la bondad en la pareja para abonar la confianza y hacer más fuerte ese amor inicial.

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