martes, 14 de enero de 2020

Los poderosos caminos para imitar a un monje Zen


Los poderosos caminos para imitar a un monje Zen

Entregarnos a lo que hacemos
Es algo que todos sabemos por sentido común, pero que olvidamos al vivir en un mundo tan agitado. La mejor manera de hacer algo es entregarnos a eso hasta terminarlo. Esto facilita la concentración y permite obtener mejores resultados. Estar haciendo varias cosas a la vez solo es un síntoma de falta de concentración. 

Dejar un espacio entre dos actividades
No es bueno programar demasiadas tareas para realizar en un corto lapso de tiempo. Cuando nos atiborramos de actividades lo único que conseguimos es llenarnos de angustia y de estrés. Puede que logremos completarlas todas, pero arruinamos nuestro estado de ánimo.

Dar valor a lo que hacemos
Cada día es único y es necesario darle el valor que tiene. A veces lo olvidamos y terminamos organizando nuestras rutinas de tal manera que separamos por completo los días de trabajo, los de descanso, los de diversión, etc.
Los monjes zen lo hacen de otra manera. Destinan una parte del día para cada una de esas prácticas.

Reservar tiempo para hacer nada
Hacer nada es algo que tiene una importancia decisiva. Destinar momentos para ello nos vuelve más productivos, más creativos y nos evita la fatiga. También nos ayuda a equilibrar emociones y a cultivar un sentimiento de plenitud.
Simplemente se trata de tomar un momento para sentarnos y respirar, sin más.

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